Al hablar de la “base de la pirámide” se pueden tomar dos concepciones, la primera como aquel sector inferior, aquel sector "que no aporta" en la esfera económica, y que aglutina a los excluidos por el sistema. La otra visión que tiene de la base es -como su nombre lo indica- esa superficie sobre la cual se puede cimentar un sistema económico y social en el que no hay excluidos, un sistema social inclusivo. De esto se tratan los casos de negocios “novedosos”, cuya única novedad es la de entender la inclusión como eje central de sus procesos productivos. Empresas que se atrevieron a trabajan de una manera diferente, de una manera inclusiva, y cuyo esfuerzo dio resultado, para éstas como “negocio” y para la comunidad como fuente de empoderamiento y mejoramiento de los niveles económicos y de calidad de vida.
Los negocios inclusivos son aquellos que incluyen, entendiendo “incluir” como estar abierto, abierto a la diferencia, abierto al cambio, abierto a la toma de riesgo, abierto a la realización de sacrificios. Esa inclusión entendida como apertura implica de antemano una relación de confianza, confianza en el otro, confianza en las propias capacidades, y confianza en el proceso mismo como algo a lo que se debe apostar. Es importante también entender que hablar de negocio no implica hablar de esa relación desigual en la que uno de los actores pasa por encima del otro para lograr sus intereses particulares, la visión de negocios, vista desde la experiencia de los tres modelos exitosos que fueron mencionados, se puede entender hoy día como una satisfacción de las necesidades de diversos actores, en una relación en la que se puede permitir un resultado en el que “todos ganen”. Así se da cabida a la base de la pirámide como actor complementario de procesos económicos productivos, permitiéndole ser autogestora de sus procesos de mejoramiento en la calidad de vida.
Es satisfactorio ver cómo son cada vez más numerosas las iniciativas de gestión de negocios que entienden como innovador el tomar el camino de la inclusión como eje de negocio en pro de la oferta de productos o servicios diferenciales y con generación de valor. Empresas como Proyectos Sociales, Masisa, en Venezuela, Hydro & Renewable Energy en India, y DMT MOBILE TOILETS en Nigeria, son muestras fehacientes de que no importa el continente en el que se ubique el negocio; no importa si se producen muebles modulares prefabricados, micro hidroeléctricas rurales comunitarias, o sistemas sanitarios portátiles públicos; lo que importa es que existen grupos de personas que están apostando a iniciativas de inclusión y trabajo, desde y con la base de la pirámide, como generadores de ganancia económica y social, para ellos y para sus comunidades.
Eliana Puerta es Contadora Publica por la Universidad de Cartagena. Juan Manuel Montoya es licenciado en comunicación social y periodismo por la Universidad Pontificia Bolivariana. Ambos, autores de este artículo,están cursando estudios de posgrado en la Escuela Latinoamericana de Cooperación y Desarrollo de la Universidad de San Buenaventura, y participaron como relatores en la VI Conferencia Interamericana sobre RSE.

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