Autora:Martha Belden
La mayoría de las empresas latinoamericanas están siendo afectadas por los problemas económicos y financieros con los que inicia el año. Es por esto que el 2009 será un tiempo donde los negocios tendrán que definir que están haciendo y cómo lo están haciendo para no sólo sobrevivir sino también mantenerse competitivos.
Para afrontar esta crisis muchas empresas han decidido realizar recortes en sus gastos, y en muchas ocasiones el Departamento de Responsabilidad Social Empresarial se vuelve un área “atractiva” para reducir presupuesto. Esto sucede principalmente en las empresas que aún no tienen la RSE ligada con la esencia del negocio. Pero cuando la RSE forma parte de la estrategia empresarial, se convierte en una herramienta útil para afrontar los retos de sostenibilidad y supervivencia que enfrentan las empresas en tiempos difíciles.
Para lograr esto, la empresa puede buscar reducir costos en formas más innovadoras, (como ahorro de energía y reducción de desperdicios) y evitar los molestos recortes en el personal. Además este es el momento para comenzar a aplicar las inactivas sostenibles, ya que las empresas que no lo hagan se quedarán atrás y serán afectadas ante las demandas del futuro. Es tiempo para comenzar con iniciativas que no sólo busquen los beneficios a corto plazo sino que aseguren la competitividad del negocio también a largo plazo.
Algunas empresas han logrado aprovechar las oportunidades de éxito que la RSE puede traer al negocio. Es muy útil que la empresa cuantifique y mida los beneficios obtenidos por la implementación de la RSE. Esta información le servirá a la empresa para tomar las decisiones difíciles con las que se enfrentarán en el corto y largo plazo. Es indispensable conocer que están haciendo con sus programas de RSE y cómo estos están alienados con la competitividad de la empresa. Así que en tiempos difíciles, las empresas no se pueden dar el “lujo” de evitar la RSE, sino más bien utilizarla estratégicamente para sobrevivir y mantener su competitividad. Así que ahora hay que preguntarse, ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo lo estamos haciendo? Y ¿De que manera la RSE nos puede ayudar a mejorar nuestra competitividad?
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